La historia de Tirsit
A los 13 años, Tirsit empezó a ejercer la prostitución en las calles de Addis Abeba.
Etiopía es uno de los países más pobres del mundo y las oportunidades laborales son escasas en Addis Abeba. Cuando los progenitores se separan o mueren, o cuando el conflicto y la violencia en el hogar se vuelven intolerables, muchos niños y niñas se escapan. Al no encontrar opciones para sobrevivir, toman medidas desesperadas.
Solidaridad y unión
La vida en las calles es muy peligrosa, pero los niños se cuidan entre ellos. Zemzem, una niña que ejerce la prostitución, comenta: "Al principio, esta forma de vida me daba mucho miedo, pero después me acostumbré y dejé de sentir temor. Me he familiarizado con la gente del lugar y todos me conocen, así que no hay problema".Sin embargo, esta solidaridad no basta para proteger a los niños y niñas de la violencia.
"Una vez un señor no me quiso pagar después del servicio", recuerda Tirsit. "Peleamos y me bajé del automóvil. Varios policías llegaron para detenerlo porque me había herido una pierna al bajarme del auto, pero él los sobornó y me dejaron abandonada en la calle".
Muchos niños y niñas desean cambiar su forma de vida, pero para lograrlo necesitan ayuda y apoyo. "Lo que más deseo es salir de la prostitución y hacer otra cosa, pero no sé hacer nada más", dice Tirsit. "Todo el mundo piensa diferente sobre cómo nos pueden ayudar, pero lo que necesitamos es trabajo; cualquier trabajo".
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